jueves, 16 de febrero de 2012
Revisionismo afectivo
Pasados los años descubro por fin los verdaderos motivos por los que Paula me dejó. No fue falta de amor o deseo como asegura la historia oficial. También Paula me lo dijo pero no fue eso lo que en realidad quiso decir. Hay una historia no oficial que debe saberse. Ella me amaba más que a nadie en el mundo. Justamente por eso me abandonó. Tenía miedo de pertenecer al grupo de las mujeres que aman demasiado. Eso fue. Nada que ver con lo que me dijo en el encuentro final que tuvimos en un café de Boedo. No hubo apatía y mucho menos desencanto. No. Tampoco un criticable desempeño sexual de mi parte. No fue eso en absoluto. Paula estaba molesta por lo de la mesa de luz. Ocurre que la cama de mi cuarto daba contra la pared y no me ocupé de darle a ella su lugar y comprar una mesita de noche como correspondía. Por eso me dejó. No tenía dónde apoyar sus libros ni cajones para sus bombachas y papeles. No tuve en cuenta el detalle y por eso pasó lo que pasó. Sé que Paula sigue enamorada de mí hasta el límite de la desesperación. Pero teme extraviarse por los caminos de la pasión. Cómo no comprenderla. Y encima lo de la mesa de luz, en fin, ahora entiendo todo.
L.
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¡QUE BAJÓN¡ !POR UNA MESA DE LUZ!
ResponderSuprimirPaula tiene razón un lado de la cama sin mesa de luz , no es lado ...es un campito en tu cama.
ResponderSuprimirVera
Como lo hago siempre, y por si acaso, recuerdo a los amigos de Suspende que el texto precedente, como todos o casi todos los que pueblan este espacio, es ficcional, es decir, un mero y azaroso entramado de palabras.
ResponderSuprimirL.
Gran idea la de la mesa de luz ausente... sea o no un invento de Luis para esta ficción, la ausencia de ese mueble es efectivamente más común de lo que se cree...
ResponderSuprimirLo dijo Freud. Lo dijo Stephen Hawking. Lo dijo Cacho Castaña. Nadie entiende a las mujeres.
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