Hombres y mujeres en estado de enamoramiento sólo ven cualidades en el otro/a. Solamente belleza, misterio y sobreexcitación. En esa fase no se ven defectos sino virtudes y maravillas. El único miedo es salir algún día del ciego y bendito resplandor. Miedo a perder lo que se tiene o se supone que se tiene. La convivencia posterior suele enturbiar ese instante que es todos los instantes. Aparecen ángulos insospechados de la relación y un mar de sombras humedece los días. O directamente los seca. ¿Están obligados ese hombre y esa mujer a pagar el fuego inicial con una vida entera de sufrimientos y amargura? ¿Eso es lo que llaman amor para toda la vida? Las preguntas conducen a un nuevo interrogante. ¿Es el enamoramiento la fase principal del vínculo amoroso? La respuesta es no.
Lo más importante del amor viene después.
L.
martes, 14 de febrero de 2012
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Siiiiiiii, "lo más importante del amor viene después"... y qué interesante atravesarlo...
ResponderSuprimirTambién creo que lo más importante viene después. Pero para que haya un buen después la construcción posterior de la relación que comenzó con el enamoramiento tendría que partir de un encuentro en mi opinión inevitable, imprescindible e inesperado. Así puede que sea capaz de soltar chispas de magia cuando la convivencia amenace con enturbiarlo todo.
ResponderSuprimirGraciela B
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