Alimentar la mente. Así se titula un breve ensayo de Lewis Carroll, el autor de Alicia detrás del espejo, publicado por primera vez en castellano. El genial escritor y fotógrafo dice que así como alimentamos el cuerpo deberíamos alimentar la mente, sobre todo, leyendo. Pero, advierte, no debemos leer cualquier cosa. Hay que darle a la mente su propio alimento, especifica. También debemos asegurarnos de leer en la justa medida, o sea, evitar la glotonería mental. Nada peor que las mentes obesas, dice. Deberíamos, en la misma línea, evitar la dispersión. La comparación con la comida es perfecta. Si tomamos cerveza, vino, champaña, cocacola, licuado de banana y fernet, todo al mismo tiempo, estamos fritos. Lo otro es hacer intervalos entre lectura y lectura. ¿Para qué? En parte para descansar, y, lo que es todavía más importante, para pensar un poco en lo que leímos. Es posible, concluye el autor, que la mente "se niegue furiosa" a concretar este último ejercicio. ¿Pero quién quiere convertirse en víctima de una alimentación mental enfermiza?
L.
lunes, 13 de febrero de 2012
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"Leer, leer, leer; ¿seré lectura
ResponderSuprimirmañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?".
Miguel de Unamuno
El mundo vive en una anorexia mental, entonces.
ResponderSuprimirMe parece muy importante ese descanso entre lecturas con el objetivo de pensar en lo que leímos. He visto a veces la satisfacción de muchos por abordar libros de 600 páginas cuya finalización comentan con orgullo pero rara vez encuentro que puedan recordar líneas o ideas que los hayan impactado, estén de acuerdo o no. El máximo comentario en general es si el libro me gustó o no pero no hay debate posible, crítica, observaciones de estilo. Me parece que la triste realidad es que como dice Peregrino hay anorexia mental.
ResponderSuprimirGraciela B