No hay manera de decir lo que se quiere decir. Ahí está el mayor problema de escritores y parejas que tratan de entenderse en un café o en un cuarto de hotel. No hay manera de transmitir una idea, menos un sentimiento, en toda su profundidad. No hay forma de decir el perro es perro y nada más. Porque siempre hay un más allá del perro y el resto de los animales y las cosas. Qué lío. Siempre el sentido se resbala como el jabón en la ducha o el esperma entre las sábanas recién lavadas. Las frases no frasean, los besos no besan y las palabras no palabran. ¿Solución del silencio entonces? Ni siquiera.
L.
miércoles, 11 de enero de 2012
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La acción puede llegar a ser una parte de la solución. Si la palabra no puede transmitir, el movimiento puede realizar una aproximación. El escritor se envuelve en letras que no lo dejarán, que lo someterán hasta sacarle todo lo que no podrá decir. Esa será su condena; y su salvación.
ResponderSuprimirLas palabras son el noble medio con que intentamos expresarnos. Pero es la entrelínea lo que vale y no todos quieren mojarse para evitar que el jabón se resbale en la ducha.
ResponderSuprimirGraciela B