miércoles, 4 de enero de 2012

Matamos lo que amamos



Es inexplicable pero suele ser así. Hacemos lo necesario para ahogar lo más amado y deseado en la vida. Y más aún. Le abrimos la puerta al enemigo y se la cerramos a la reina coronada. Cortamos las flores más hermosas del jardín y las dejamos secar, indiferentes, en el sucio jarrón. Es como si nos molestara la poderosa humedad que hace nacer lo mejor de nosotros en tierra yerma. Matamos lo que amamos y después lloramos sobre los restos como queriendo volver atrás en un tiempo que, para colmo, es veloz y es implacable.
L. 

3 comentarios:

  1. Recordado poeta, sus textos siguen seduciendo.
    Espero comprar sus libros últimos (no sé cuándo).
    Un abrazo desde San Pedro de la Paz

    Luz Marina

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  2. Recordado poeta, sus textos siguen seduciendo.
    Un abrazo desde San Pedro de la Paz.
    Luz Marina

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  3. Voy a arriesgar una idea. Tal vez cuando tenemos lo que amamos lo damos ya por conseguido como si el motor hubiera sido lograrlo pero no cuidarlo. Si pudiéramos entender el amor del Principito por su rosa vanidosa tal vez pudiéramos estar alerta para proteger mejor lo que amamos. En fin es un post interesante que da para mucho más.
    Graciela B

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