El sabor de la manzana no está en la manzana misma. El fruto no posee un sabor intrínseco. Tampoco el gusto se ubica en la boca de quien muerde la manzana. Para que el sabor aparezca hace falta un contacto entre la manzana y la boca. De igual modo el amor no está en un lugar determinado. Ni en la persona A ni en la persona B. Para que el amor aparezca falta un contacto entre A y B. Seguir entonces, para encontrar el sabor, el sencillo ejemplo de la manzana y la boca.
L.
miércoles, 11 de enero de 2012
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Me parece muy bello el ejemplo.
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