jueves, 5 de enero de 2012

Manos

Los hombres del paleolítico apoyaban sus manos entintadas en la porosidad de las cuevas. Es difícil imaginar por qué lo hacían. En la patagonia argentina hay un lugar especial llamado cueva de las manos. Hay decenas de ellas ahí. En la caverna del sur de Francia filmada por Herzog hay una roca enorme y redonda donde se ven los dedos de un hombre que, al parecer, no descansó hasta dejar en color bordó el solo mensaje de la forma, como quien dice o diría, no se olviden ustedes, gente del futuro, de que hace 30 mil años hubo un hombre acá. Pero eso es pura especulación. No puede saberse cuál fue la verdadera intención de los nómadas del paleolítico al dejar huellas en las paredes. Cómo vamos a entender semejante cosa si a veces no entendemos, hoy, el sencillo informe encerrado en un mail o en un mensaje de texto. O los entendemos al revés. O creemos que entendimos y respondemos tonterías. Esas manos, pienso ahora, no quieren decir nada más allá de sí mismas. Habrá que contemplarlas en respetuoso silencio. Y pensar.
L.

2 comentarios:

  1. Justo hoy, hace un rato, le respondia en mi blog a alguien que se lamentaba de no haber entendido nada de una breve ficcion.

    El mensaje se codifica y decodifica, y en ese proceso se pierde gran parte de la intencion.

    ¿Puedo pasar el chivo?
    http://discursobravo.blogspot.com/2012/01/es-posible-entender.html

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  2. Leo esto y, me parece que que el nudo de la cuestión esta en la palabra "entender"...Se entiende con la cabeza, con el intelecto, que es el que codifica... a su manera, claro...Pero todas nuestras otras inteligencias tambien perciben y se atreven a participar: la emocion, la intuición, nuestra subjetividad... intervienen y resignifican el mensaje del autor... Y ahi recién es cuando está viva una obra, en el encuentro con el otro y su mundo y aquella intención inicial, no se pierde, al contrario: se enriquece,y se convierte en otros miles de significados, se multiplica...y toma verdadero sentido.El hombre del paleolitico fue y puso sus manos, sus dedos...posiblemente ni pensó: hizo. y es la potencia de su acto lo que quedó pregnante...y anónimo.Nosotros miramos...y comprendemos... No hay mas firma que su huella perdurable a lo largo de la historia de la humanidad, no sabemos su nombre ni su dni. Dejo marcas de su paso con su acción instintiva sobre la materia...hace falta mas?

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