Se quejan del fuego que de pronto se apagó, el fuego azul, era tan hermoso el mar ese día nublado y solo. Pero se quejan porque faltó leña y se acabó el encanto. Hermosa estaba la llama que se alzó aquella noche junto al lago en penumbra. Pero igual se quejan de lo que no está. Porque si estuviera o estuviese todo andaría bien. Pero se quejan las mujeres de lo que les falta y los hombres de lo que les sobra entre las piernas. Era tan hermosa noche, aquella, la de la luna en cuarto menguante o quinto creciente. Pero se quejan de no haber recibido a tiempo las lecciones de rara astronomía. Sueñan con un tiempo y un espacio sin faltas. Un morral lleno de licores y plantas afrodisíacas y afrocubanas. Maldición. Lo tienen todo pero se quejan.
L.
jueves, 12 de enero de 2012
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Sos la única persona que hace que pueda leer un texto repleto de alusiones psicoanalíticas sin enojarme. La belleza supera la contradicción. Sos muy groso, Luis. Daniel Flichtentrei.
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