La espera de alguien llega a ser angustiante. Se goza y también se sufre. La espera duele. Por momentos, como suele decirse, desespera. Mientras tanto uno se distrae, abre la heladera, la cierra, vuelve a abrirla. No hay nada que ver en tevé. Y silencio en la ventana. O gritos. Lo mismo da. Hay una erótica de la espera. Algo que insiste en el deseo pero demora en salir. El placer inicial se convierte en dolor y dudas. Está el poema de la espera. Si ella no vuelve, ¿qué será de mí? Pero si regresa...¿quién será la que regresa?
L.
lunes, 16 de enero de 2012
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"I es fan grises les hores d'espera
ResponderSuprimirquan no plou però veus el cel plujós.
I es fan llargues les grises esperes
quan la fi sents a prop per a tots dos,
quan fa dies que ni xiules ni cantes
i fa temps que vas fer l'últim somrís,
quan al cor sents la mort i t'espantes
al pensar: potser és l'últim avís".
Pau Riba
"Y se hacen grises las horas de espera
cuando no llueve pero ves el cielo lluvioso.
Y se alargan las grises esperas
cuando el fin sientes cerca para los dos,
cuando hace días que no silbas ni cantas
y hace tiempo que sonreíste por última vez
cuando en el corazón sientes la muerte y te asustas
al pensar: tal vez es el último aviso."
Simplemente MA-RA-VI-LLO-SO
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