martes, 17 de enero de 2012
El llamado
No dar si no nos piden. Principio básico. Hacerlo, aún así, puede brindarnos algún tipo de íntimo placer. No lo niego. Pero a la larga no funciona. ¿Y a vos quién te pidió opinión? Quedamos como idiotas frente a los eternos indiferentes. Conviene esperar. Ser llamados. Y entonces sí, claro, ayudar, responder, hacer lo que podamos por el otro. Pero hace falta demanda. En caso contrario no debe haber oferta. Paciencia. Ya llegará el momento. O no.
L.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



Los consejos sólo deben darse si te los piden o si hay peligro de muerte.
ResponderSuprimirY dar en pequeñas dosis, muy pequeñas.
ResponderSuprimirComparto plenamente la precisión que hace Pep.
ResponderSuprimirClaro que me cuestiona un poco el carácter de algunas peticiones de consejo, en las que quien lo pide, en algún modo pretende descargar sobre el otro la responsabilidad de, por ejemplo, una decisión que por lo demás debería ser tomada de un modo plenamente autónomo.
ResponderSuprimirDisculpen si tal vez me desvié un poco de la intención inicial de este posteo.
Saludos.