L.
lunes, 30 de enero de 2012
Infieles
Detrás o adelante de toda infidelidad amorosa hay una insatisfacción más amplia. El fastidio de origen trasciende a la pareja oficial y al deslumbramiento ante la novedad. En la escena ingresan cuestiones laterales como el trabajo, la vida cotidiana, las frustraciones vocacionales y de otro tipo, eso que le falta a todas las cosas. Por tal motivo las consideraciones morales o éticas no ayudan a la hora de juzgar a hombres y mujeres infieles. Y nadie es quién para juzgarlos. Raramente se trata de un problema sexual o afectivo. Tampoco lo central es el hecho de haber caído, como se cae a veces, en las telarañas de la costumbre. Lo que el infiel cuestiona, acaso sin saberlo ni pensarlo, es la totalidad de su existencia.
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coincido
ResponderSuprimirInnoble justificación. ¿Y la verdad?
ResponderSuprimirAnònimo, si existiera en la vida algo llamado "la verdad" no habría ningún problema. Este mismo blog carecería de sentido y así todas las cosas, incluida la fidelidad y la infidelidad.
ResponderSuprimirL.
Estoy de acuerdo. No era "la verdad" con comillas ni mayúsculas. Sin embargo, algunas cosas son. Y otras no. Aquí, en el mundo suele llover y sentimos que el sol nos ilumina.
ResponderSuprimirSi digo que amo y soy fiel estoy más cerca de la mentira que de la verdad. Una verdad que no existe pero que moviliza estómagos huecos y corazones hambrientos.
J.
Y también coincido pero me aburre hablar de las coincidencias. Es mi seca imaginación.
ResponderSuprimirJ.