Uno se encuentra para despedirse. Y viceversa. Encuentros y despedidas. En eso consiste la mecánica amorosa. Son como las dos puntas de un hilo. O como un hilo sin puntas que se va enredando por sí mismo. Entre los dos extremos hay una tensión que algunos llaman pasión y otros costumbre. Nunca se sabe. Como partículas que se disparan en todas direcciones los amantes se cruzan, se fusionan y vuelve a apartarse. En el medio hay lágrimas, canciones, algún mail que no se entiende. Pero todo, finalmente, se resuelve en las puntas. Despedidas y encuentros. Así y sólo así funciona la cuestión.
L.
viernes, 13 de enero de 2012
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Que joda que todo en esta vida esta llena de eso bienvenidas y despedidas, desde el nacimiento hasta el funeral, para los que se quedan es la parte mas difícil
ResponderSuprimirMe gusta ver al amor, como si fuera un péndulo, con una cadencia que no se detiene.
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