La idea de encontrar un trabajo donde podamos poner en juego lo mejor que sabemos, ahí donde nos tratan bien, nos pagan bien, nos respetan como profesionales y demás... no es una buena idea. El trabajo ideal no existe. Ni siquiera ese que parece muy relacionado con "lo nuestro", con la especialidad que adquirimos estudiando y aprendiendo durante años. Esto lo saben de sobra los artistas que trabajan atendiendo gente en galerías de arte o los periodistas que soñaban cubrir guerras, tsunamis y revoluciones y terminan redactando cables sobre fiestas empresarias. ¿Qué opción quedaría entonces? Creo que cada cual debe armarse una carpita en el desierto, un espacio libre de jefes y gritos y órdenes, una caverna propia donde dar rienda suelta a la creación. El trabajo "oficial" y rutinario cumple la nada desdeñable función del salario y de organizarnos un poco. Pero la producción propia, es decir, la que realmente vale y trasciende, debe hacerse en otro lado, por ejemplo, en un blog. Es quizás uno de los pocos sentidos en donde la infidelidad total y completa resulta ser el camino más virtuoso.
L.
martes, 3 de enero de 2012
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Justo andaba cuestionando mis horizontes laborales. Nada mejor que esto para orientarme.
ResponderSuprimirGracias!
Matías
Justamente es lo mismo que pienso yo. Mi trabajo ideal, hoy por hoy es viajar y contar a través de mi blog las experiencias y los recuerdos de cada lugar o persona que conocí... A pesar de que estoy "encerrada" nueve horas en una oficina y que, en teoría, ese sería mi trabajo (o por lo menos el que me da de comer), yo siento que mi responsabilidad está con ese blog que todos los días me demuestra que siempre hay alguien del otro lado que está interesado en lo que yo tengo para decir.
ResponderSuprimirSaludos Luis!