jueves, 12 de enero de 2012
Pedir ayuda
Nadie nos salva. Eso es verdad. ¿De qué debería salvarnos alguien? De todo y de nada. Pero quién puede decir que no necesita un guardavidas, o bañero como le decimos acá, un experto que nos libere de la asfixia. Quién. Un botecito, un salvavidas, un beso, algo. A veces hay que pedir ayuda. Porque si bien la autoayuda es una bonita palabra nos deja demasiado solos, y llenos de indicaciones absurdas, ante problemas que requieren de algún respaldo. Uno tiene pudor a la hora de pedir ayuda. Es mostrarse débil, inútil, incapaz. No habría que pensarlo así. La vida es difícil y a veces no podemos con todo. Pedir ayuda. Pero no a cualquiera.
L.
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Luis, ¿Cómo estás tanto tiempo? Suelo seguir tus escritos. Me enseñaste mucho en TEA como profesor. No sé si me recordarás, pero de cualquier forma te dejo un abrazo y mi admiración. Saludos,
ResponderSuprimirAndrés Olivera
Nadie se salva solo.
ResponderSuprimirhttp://discursobravo.blogspot.com/2012/01/la-oposicion.html