Toda expresión amorosa arrastra una cuota de odio que tarde o temprano se expresará. La cercanía de ambos polos es conocida. La experimenté con alumnos de periodismo que inicialmente me vieron como una especie de guía espiritual y pasados los años tacharon mi nombre en sus agendas. Lo hicieron con tanta fuerza que hasta rompieron el papel. También yo hice cosas así en el pasado y por eso los entiendo. Recuerdo que lo hice con ex novias o amores terribles y supongo que ellas también lo habrán hecho conmigo. Lo que sigue ya se sabe. Si el odio se estira demasiado en el tiempo es porque cenizas quedan del fuego original. Lo peor de todo también se sabe y lleva el nombre, nada simpático, de indiferencia...Peor que el odio.
L.
martes, 31 de enero de 2012
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indiferencia. tal vez la peor de las muertes.
ResponderSuprimirMe resulta difícil entender que se comience amando y se termine odiando pero sin duda ocurre. Tal vez esta transformación se dé porque no hubo amor al comienzo. El amor tiene eso de particular si no puede crecer deja partir antes que destruir. Creo que si hubo amor habrá comprensión aunque haya dolor.
ResponderSuprimirGraciela B