martes, 18 de octubre de 2011
Los otros
Somos a veces muy exigentes con los otros. Lo de a veces es falso. Casi siempre lo somos. Lo de casi es falso. Somos exigentes con los otros. Muy exigentes. Como si nosotros fuéramos unos genios. No aceptamos a la gente como es. Los machistas suelen decir que si una mujer es linda no podemos exigirle que también sea inteligente y luchadora por las buenas causas. Algunas mujeres dicen algo parecido de los hombres. Julio Ramón Ribeyro, el escritor peruano, opina en un libro que una única virtud alcanza para apreciar a alguien. Dice que no debemos pedirle más. Y tiene razón. Mientras se cumplan los requisitos básicos no es justo exigirle a otro/a un gran despliegue de virtudes. Así no hay convivencia posible. Por eso decidí, a partir de hoy, ser tolerante y aceptar a la gente como no es.
L.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



Que temita! Hoy era parte de la charla durante el almuerzo.
ResponderSuprimirNo veo en la propia genialidad la autorización válida que permita exigir a los demás. En todo caso sería incoherente que la exigencia sea desde una posición simplista con falta de compromiso y de capacidad.
La exigencia tiene que ver con poder obtener lo mejor de cada cual, y el primer comprometido en eso debe ser uno mismo. Poder conocer limites de capacidad, responsabilidad, compromiso, es necesario.
No pretendo una convivencia sin roces con los pechos fríos. No hay tiempo para eso.
Cuando el desempeño individual por falta de voluntad, compromiso, capacidad o simple y llana vagancia afecta el desempeño en una organización, que se note.
Por supuesto que debe haber tolerancia y aceptación pero eso no debe convertirse en la aceptación de la desidia.
Si alguien quiere agitar esa bandera para justificar su vagancia que mejor se quede en casa tomando mate.
Así es Pedro. Por eso bromeo y digo que debemos aceptar al otro...como no es.
ResponderSuprimirUn abrazo,
L.
Muy ahá
ResponderSuprimirme hace bien tu blog, Luis, gracias
ResponderSuprimir