La convocatoria a los invisibles del blog tuvo resultados si no masivos al menos reflexivos. Alguien dice que si quiero que comenten mis textos debo hacer lo propio con los blogueros que visitan Suspende. Puede ser. Otros dicen que no siempre uno entra y comenta. Eso aunque lo que vio le guste. Puedo entender. Otros escriben mails porque no se animan a figurar en el blog. Me piden discreción y cumplo con eso. Aprenderé a convivir con los invisibles y también con los visibles. Es cierto que la convivencia desgasta...Pero a la vez tiene su encanto. Sobre todo a la noche.
L.
lunes, 10 de octubre de 2011
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No entiendo la insistencia en reclamar comentarios. Que escriban los escritores, que sentencien los jueces y que salte el canguro. Yo soy lector, y leo.
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