sábado, 17 de septiembre de 2011

Intimidad como espectáculo


Una persona es libre de hacer lo que quiera. Mientras no haga daño puede drogarse, tener sexo en grupo o en soledad, leer un libro, no leerlo, viajar a Francia, escribir en un blog como este o como cualquiera, desnudarse, beber, vestirse, hacer pis, masturbarse, bailar, etcétera. La pregunta es por qué debe compartir esas y otras actividades con grupos cada vez más amplios de individuos. O, también, por qué no se puede disfrutar íntimamente de una actividad propia sin comunicarlo a la población. Esta dudas nacen de un paseo rápido por twitter, feisbuc y otras redes sociales. Supongo que la gente debe estar muy sola. Muy pero muy sola y triste y desolada. Porque en caso contrarío haría las cosas, todas y cada una de las cosas, sin necesidad de convertirlas en un show espectacular que, para colmo y encima, suele ser de mala calidad.
L.

4 comentarios:

  1. Esto es un tema de índole generacional.

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  2. Si no comparte y lo hace solo para él o ella es mero egoísmo.

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  3. No creo en el argumento generacional. Eso es un invento de movistar, claro y cocacola. No pasa por ahí la cosa. La soledad y la incomunicación estuvieron siempre. Pero ahora, en la era de la supercomunicacion, la gente está más desesperadamente sola que nunca. Lo que llaman "compartir" es una confirmación de esa terrible soledad. Quien no está solo puede hacer algo sin necesidad de comunicarlo al mundo. Quien está solo, pobre, no tiene opcion. No todos los jóvenes son viejos. Por suerte hay algunos jóvenes que, por increíble que parezca, son jóvenes.
    L.

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  4. Es la herramienta periodística de última generación, especialmente el twitter, permite inmediatez y es multimedia (texto-foto-video). Además, dentro de algu-nos límites básicos, es democrático, digamos, no tiene auspicios.
    Es verdad que tiene mucho “punch” el pelotudeo personal, es una especie de t.v. basura, pero también hay algunos pensadores, parientes que viven fuera del país y uno puede elegir, admitir y des-admitir gente o comentarios. Es verdad que cuanto más intensa es mi vida privada, menos ganas tengo de abrir el fa-cebook.
    Amo mi “mini mundo” privado.
    E

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