jueves, 29 de septiembre de 2011

Futuro del mundo


No hace falta ser apocalípticos o ampararse en la supuesta profecía de los mayas para considerar el fin del mundo como posibilidad. La barbarie es algo ya familiar en casi todos los países. Incluye hambre innecesario en muchas regiones (se producen alimentos para doce mil millones de personas en un mundo habitado por siete mil), las ciudades pobladas de autos se vuelven inhabitables incluso para los automovilistas, la violencia brutal es ejercida en todas partes como un hábito virtuoso, la solución final del nazismo sigue aplicándose en varios países ante la mirada impávida de la opinión pública. Y qué decir de la crisis ecológica. Se ha puesto en marcha una destrucción gigantesca de plantas, suelos y animales, es decir, de todo eso que hizo posible la vida sobre la tierra durante millones de años. Dice Bataille que al hombre le toca elegir ahora qué destino piensa darle al derroche y a la destrucción. Si festivo o bélico, si pacífico y violento, si gozoso o terrible. No queda mucho tiempo para pensar.
L.

3 comentarios:

  1. Luis, ¿podrías poner un enlace a Facebook o Twitter para que los lectores compartamos tus artículos?

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  2. No estoy ni estaré en Facebook, Alvaro. Es una decisión irreversible. Estoy en twitter pero raramente escribo ahí. Ese lugar me parece una asamblea de desconocidos que monologan en soledad. Pero estoy ahí en @luisgruss
    Gracias por tu interés. Luis.

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  3. Hoy leí algo sobre el "punto de no retorno". Es decir, el momento en el que ya no puede hacerse nada para retrotraer una situación. Los antropólogos tienen el concepto de "carrying capacity" o "capacidad de sustentación". La Tierra está llegando a ese límite. Lo que haya que hacer, hay que hacerlo ahora.

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