lunes, 26 de septiembre de 2011
El deseo
Se desea solamente lo olvidado. Por esa razón lo recordado no puede ser deseado. Primero el oscuro objeto debe alejarse un poco del recuerdo, luego un poco más, finalmente desaparecer de la vista como los barquitos en el horizonte. Luego uno entra en cierto estado de rara neutralidad. Se imponen las ocupaciones, los temas, los diarios, las cuentas. La memoria cae en un tubo por donde hace rato no pasa el agua. Es entonces cuando se desea el agua. Cuando deja de pasar por el tubo metálico. Se desea solamente lo olvidado.
L.
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Si lo deseado primero debió ser olvidado es su recuerdo lo que nos hace saber que lo habíamos olvidado. Deseamos el agua cuando el tubo está seco porque recordamos que por allí pasaba. Esta visión me recuerda a Salomón cuando decía que nada nuevo había bajo el sol o a Platón y el mito de la caverna. Tal vez sea así. Personalmente creo que el deseo se relaciona con un apetito intelectual que nos inclina hacia lo que identificamos como nuestro bien más allá de valoraciones éticas siendo entonces el motor de nuestra acciones.
ResponderSuprimirGraciela B