jueves, 15 de septiembre de 2011

Egoísmo solidario


La bondad, el altruísmo, los buenos sentimientos, el espíritu solidario y demás suelen ser disfraces del egoísmo más salvaje y cruel. El hombre es un lobo del hombre (con perdón de los lobos) y en eso no hay vuelta. Dicho esto podría añadirse que un egoísta de verdad debería convertirse en el ser más bondadoso de la tierra. Sabe, porque es egoísta, que contribuir a la felicidad de los demás significa un aporte a la suya propia. Porque aunque seamos mezquinos y violentos hay un punto donde necesitamos de los demás. Y esa necesidad no es una humillación ni una flaqueza sino una fuente de alegría. O más todavía. Una garantía de plenitud vital.
L.

3 comentarios:

  1. Esta visión me recuerda al objetivismo de Ayn Rand para quien el egoísmo racional era una virtud: el hombre es un fin en sí mismo y no un medio para los demás. Buscar lo propio es noble y valiente. Lo diferenciaba del egoísmo irracional que se rige por caprichos. Creo siguiendo esta idea que la bondad de los fines propios derivaría en la bondad con el semejante pero en sentido inverso es decir la bondad como medio quitaría la virtud al buen egoísta.
    Graciela B

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  2. Desde otro lugar coincides con Adam Smith. Abrazo, e

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  3. Definitivamente, la bondad y otras virtudes como la paciencia, tienen ese ida y vuelta. Es el arte de la vida. Aprender a quererse y a querer. Deshacerse de todos los prejuicios y volverse totalmente humano, para seguir viviendo un poco más o mejor.
    E

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