Dice Georges Bataille que el amor carnal, sentimental, divino o todo eso a la vez expresa notalgia por la continuidad. Es, podría decirse, una pregunta por la supuesta fusión perdida en un pasado remoto. Visto así el amor sería la búsqueda de un imposible. Pero el autor de Lágrimas de eros (1897-1962) dice algo más. No es concebible ya, para los humanos, volver a la sexualidad animal, esa en la que todas las prohibiciones quedan abolidas. Transgredir una prohibición no significa anularla. Al contrario. La prohibición es tan necesaria como su violación. Una interdicción sería insoportable sin desafiar las normas. Pero la infracción a una ley sería al mismo tiempo inviable sin la prohibición que la hace culpable y especialmente deseable.
L.
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Nuestro cuerpo limitado y finito es alimentado por deseos posibles e imposibles en un mundo que nos ofrece recursos escasos. Somos muchos. Las prohibiciones surgen necesariamente. Para evitar el desperdicio del agua en el planeta, es decir para cuidarlo o estableciendo leyes que castiguen a los que por violarlas terminaron con la vida de un inocente. Desde mi punto de vista creo que es difícil hablar de la prohibición en abstracto ya que habría que distinguir cuando aquélla hace de una ley una traba y cuando una protección. Según cuál fuera el caso la culpa y el deseo estarían en la prohibición o en el sujeto.
ResponderSuprimirGraciela B