Lo mejor es desaprovechar el tiempo. No ir a ese lugar, no hacer ese llamado, no leer ese libro importante que no tenemos ganas de leer. Dejar pasar. Desaprovechar. Ocuparnos disciplinadamente de no hacer nada. Pero nada de verdad. O sea. Hacer un hermoso plan de actividades para luego ir eliminando una por una del papel hasta dejarlo en blanco. Papel en blanco, una buena base para empezar, en serio, cualquier cosa. Desaprovechar el tiempo. Consigna del día.
L.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Dolce far niente... mañana.
ResponderSuprimirMe gusta este post, pero me hace pensar en otra cosa: no en no hacer nada, sino en minimizar todas nuestras actividades, hasta encontrarnos con las esenciales, y de ser posible, entregarnos totalmente a cada una de ellas.
ResponderSuprimirY desaprovecharlo de tal forma que no nos quede tiempo para intentar algo.
ResponderSuprimirNo hagas hoy lo que puedas dejar para mañana.
ResponderSuprimir