Y entonces dije en voz alta la frase que tanto dolía en silencio. Tengo miedo a que dejes de quererme. Tengo miedo a dejar de quererte. No sentí angustia por el descubrimiento. Sentí tristeza por haber pensado así. Y entonces lloré. Pero entre lágrimas las cosas se fueron aclarando. Pensé que antes, cuando había un antes, nuestro vinculo era pleno, o, para decirlo de otro modo, lleno y profundo como un lago de montaña. Con el paso del tiempo el espacio se ha ido vaciando. Y entonces tuve miedo del agua que corre y el abismo que se agranda. Me he dado cuenta luego de que bajo ese lago hay una ciudad oculta, compleja, vital. Y es justamente ahí, en esa ciudad sumergida, donde quiero vivir contigo para siempre.
Andrea
jueves, 1 de septiembre de 2011
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Hermoso, hermoso, hermoso. Gracias Andrea.
ResponderSuprimirSerá esa la ciudad del amor pleno?
ResponderSuprimirGraCIAS
ResponderSuprimirVolver sobre uno mismo ayuda a descubrir el río que late bajo la hojarasca de lo cotidiano. A veces no es el otro somos nosotros.
ResponderSuprimirHermoso texto Andrea.
Graciela B
De la tristeza y el dolor del miedo a la alegría del reconocerse y reconocer. Una montaña rusa en 10 lineas y un final que despierta (y no son las palabras adecuadas!) envidia, celos, alegría y felicidad.
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