Sólo en cine hay secuencias. En la vida no porque se vive a saltos y con grandes lagunas en el medio. Puede ocurrir que a un hombre no le pase nada en los primeros treinta, cuarenta o cincuenta años de existencia. Y que un minuto después ese mismo hombre suelte el hilo de los acontecimientos. Y que las consecuencias del desborde sean asombrosas. Y que la vida empiece justamente ahí, es decir, treinta o cuarenta o cincuenta años después de haber nacido. Porque hay secuencia en las películas. Y porque en la vida sólo hay saltos.
L.
viernes, 19 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Creemos ver nuestra vida sin cambios en continuidad con el paso del tiempo. Lo paulatino ahoga las diferencias. A veces, al tomar distancia de lo vivido, nos descubrimos campeones en salto con garrocha.
ResponderSuprimirTal vez sea mi visión simplista de la vida pero es el antes, el después y ahora. Es el camino completo.
ResponderSuprimir