Está esa tentación irrefrenable de volver al lugar del crimen. Se han hecho estudios al respecto. ¿Para qué volver? Ni los asesinos conocen la respuesta. Pero igual van y por lo general son capturados. El lugar del crimen no es lo que era. El cuerpo ya no está, las huellas se borraron, el color de las paredes no es el mismo y, lo peor, no hay siquiera sombras de pasión. La sangre que inundaba el piso se ha convertido en una alfombra de mal gusto. Es una tentación inexplicable. Pero todos vuelven al lugar del crimen.
L.
sábado, 6 de agosto de 2011
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Tal vez los asesinos regresen al lugar del crimen para ser capturados. De ser así diría que la culpa o el remordimiento podría motivarlos en caso de que les hubiera quedado una conciencia que necesita ser castigada y perdonada. Pero no todas las conciencias son tan buenas. Las que no lo son vuelven queriendo burlar una vez más el destino que las dejó escapar. A veces lo logran.
ResponderSuprimirGraciela B
a veces volver a ese lugar es ver que estamos vivos sinembargo y todavía.
ResponderSuprimirquizá para saber que fue un mal viaje y nada más.
No existe el retorno.
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