Para viajar de verdad no conviene desplazarse mucho. Al contrario. Nómadas son los que no se mueven, decía Toynbee. Se convierten en viajeros porque se niegan a partir. No hay en ningún lugar nada que pueda resolver ningún problema que tengamos. Si algo nos afecta habrá de acompañarnos adonde vayamos. ¿Significa esto que no es lindo de vez en cuando darse una vuelta por el mar, la luna o las montañas? No. Lo que se está diciendo es otra cosa. El verdadero viaje, como la verdadera revolución interior, va por dentro.
L.
lunes, 29 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay viaje más largo que el viaje hacia uno mismo.
ResponderSuprimirViajar es una experiencia ontológica...¿quién se atreve?...
ResponderSuprimirEn uno está darse vuelta, y ver todo iluminado.
ResponderSuprimirDecidirlo.
No se necesitan los kilómetros, ni la arena.
Sin absolutismos? no, no puedo. Si, definitivamente el verdadero y único viaje va por dentro, el mas largo y tal vez tortuoso lleva de mi cabeza a mi corazón, tiene pantanos, precipicios, valles helados, desiertos, más desiertos y alguna que otra meseta desde donde a veces alcanzo a ver parte de lo recorrido. A veces me confundo y no se si iba hacia un lado o hacia el otro. Alguna vez me pareció llegar a un buen lugar, pero fue momentáneo, al rato empezó a llover y hubo que retomar viaje.
ResponderSuprimirMe animo a decirte que solo cuando mi viaje coincidió con mi recorrido y mi mente estaba donde había ido, solo ahí pude conectarme con el mar, la luna, la montaña, el lago.
Nunca los km que meti en el medio sirvieron de atajo al viaje que tenia que hacer.
va por dentro pero el empujón de lo de afuera puede ayudar bastante. Imaginemos escenarios aún sin tener que movernos.
ResponderSuprimirluego me hiciste recordar la película de la escafandra y la mariposa
blue