No se puede amar solamente con palabras. No se puede de ninguna manera. El cuerpo es necesario -central- para darle vida y proyección a cualquier vínculo amoroso. El cuerpo, que también es palabra, confirma en acto lo que el discurso anticipa, configura o sugiere. Olor, fluidos, carne, consistencia palpable de las formas y los sueños. Demasiadas palabras arruinan el amor. Demasiado cuerpo también. Buscar el equilibro entre ambos factores es inútil. Todo amor, si es amor, es desequilibrado por definición.
L.
sábado, 20 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



Algo así me pasa con este y otros textos que le siguen (hacia arriba en el blog).Siento que un comentario estaría demás y sinembargo no puedo evitar hacerme presente en lo que me movilizan. Atraviesan mi cuerpo...estas palabras.
ResponderSuprimirGracias.