lunes, 8 de agosto de 2011
Decir quién soy
Para narrarme a mí tendría que narrar a mi abuela Adela, huérfana por culpa de la guerra bipartidista, y a mi abuelo Noé, huérfano por culpa de una partera del Santander. Tendría que narrar a mi padre corriendo con los pies descalzos por las calles del pueblo de su infancia -luego transitaría por esas mismas calles montado en un auto último modelo y quienes lo golpearon de niño le dirían ahora patrón-. Debería entonces narrar a mi madre y su único año de libertad en un convento. Podría –o debería- narrar a mi tío y sus dos muertes. Y a mi tía y su amor homosexual. Para narrarme a mí tendría que explicar por qué mi otro abuelo se quitó dos dientes del frente y por qué cuando vi a mi otra abuela en su ataúd sentí que ya la había visto antes. Sería paso obligado, también, hablar sobre los distintos matrimonios entre primos; los embarazos secretos; la obsesión de mi familia paterna por las uñas de los pies bien cortadas. Es complicado narrarme. Mejor ser escueta. Nací el 30 de mayo de 1983. Soy abogada y poco a poco fui dejando de escribir.
Andrea
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Casi todo es complicado.
ResponderSuprimirEspero que este sea tu regreso a la escritura; si es así tendremos que celebrar.
Florisse
Por favor, no dejes de escribir. Beso,
ResponderSuprimirMe alegra Andrea que hayas decidido ser escueta después de habernos hecho conocer esa narración que no es para mí complicada sino rica e intensa. Comprometida y singular. Me uno a los mensajes anteriores. Poco a poco volvé a escribir. Te esperamos.
ResponderSuprimirGraciela B
Sublime 'textito', en él podemos leer más de lo que sos.
ResponderSuprimirDan como ganas de poder seguir leyendo más!
ResponderSuprimirNo dejes de escribir....
ResponderSuprimirCada vez más Luis en tu escritura.
ResponderSuprimirOlvidando las desaprobaciones, me alegra haber conocido este blog. Un placer leerte.
Le aclaro al anónimo que el texto precedente no fue escrito por mí sino por Andrea, coautora de este blog. Son entonces para ella, con mucha razón, los elogios recibidos.
ResponderSuprimirL.
No hacía falta la aclaración. Lo había entendido. Por eso el comentario.
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