miércoles, 17 de agosto de 2011

Cámaras


Están poniendo cámaras en todos lados. En las escuelas, en la calle, sobre nuestras camas y hasta en el baño. Ya ni coger se puede. Los que se aman en secreto, los estudiantes, las mujeres duchándose. Todos están vigilados. La libertad de unos termina donde empieza la delación organizada de los otros. En este mismo instante millones de insectos electrónicos nos vigilan. En esta nueva Roma la vida privada, íntima, deliciosa y secreta se ha convertido en un maravilloso espectáculo. Cuidado. Periodistas y policías nos espían día y noche. También nosotros gozamos al mirar. Es más. Ahora sabemos todo sobre todos. Y casi nada sobre nosotros mismos.
L.

2 comentarios:

  1. Si no sabemos nada sobre nosotros se debe a que todavía no nos pusimos cámaras de vigilancia. A nuestra manera gozamos de alguna libertad.

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  2. Verdades:
    1-"La libertad de unos termina donde empieza la delación organizada de los otros."
    2-"Ahora sabemos todo sobre todos. Y casi nada sobre nosotros mismos."

    ¿Será, L.,que cada vez nos vamos alejando, más y más, de lo esencial?...
    Uno de los impedimentos para no saber quiénes somos -creo- es el miedo.
    Algunos/as, se horroizarían. La imagen que "ese conocerse" les puede devolver sería intolerable. Por eso, mejor, seguir mirando el hacer de los otros. Pienso en voz alta, y escribo.

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