lunes, 18 de julio de 2011

Nace una estrella


Tengo una alumna peronista de 18 años (Camila) que es una mezcla de Susan Sontag, Rosa de Luxemburgo y Tania la Guerrillera. A diferencia de las nombradas Camila vive en una casilla de madera, en Del Viso, con una madre castigada y sola, una hermana embarazada de 17 años (el padre del bebé tiene 16 y vive en otra parte) y un papá que la oficia de pastor evangélico a dos cuadras de la villa y con el que no se habla. Camila organiza guitarreadas en parques adonde asisten cientos de personas, es capaz de conseguir treinta micros con un solo golpe de celular y se dedica, entre otras mil tareas, a la alfabetización de marginales. Hoy me contó que anoche leyó poemas de Neruda y Octavio Paz. Mirar su agenda cansa de tantas actividades ahí anotadas. Pienso en los amargados que se ven en los medios hegemónicos, pienso en los periodistas que escriben libros envenenados como sus autores, pienso en los viejos que ya no creen en nada, pienso en mí mismo. Camila -alumna peronista de 18 años- es un astro que brilla con luz propia. Acaso represente a una nueva y combativa generación en cuyas manos asoma una esperanza. Cuídense de ella. Dará que hablar.
L.

10 comentarios:

  1. Hacen falta muchas Camilas. Mis respetos. Igual no ocultaré que me resulta raro que una chica de 18 años, hoy, sea peronista. ¿Cuál peronismo? ¿Cuál Perón? Suerte!

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  2. ¡Vamos Camila todavía! Hay futuro.

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  3. Enrique, el "peronismo" de Camila es algo relacionado no tanto con Perón sino con cierta opción clasista. Es lo que pasa también con Cristina Kirchner. La presidenta no es lo que se dice una mujer humilde (Perón tampoco lo era y Evita lo fue solo en su origen), pero mucha gente de abajo y del interior ha ubicado en ella a un referente claro de los desposeídos, de los que no tienen voz. No importanta tanto si lo es. Pero ese lugar le ha sido dado (donado) y por eso, pienso yo, es tan odiada por la misma oligarquía que odiaba a Evita. Camila solo podría ser peronista en esta etapa. La mal llamada izquierda no la representaría. NO debe ni conocerla. Un abrazo. Luis.

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  4. Qué notable. En fin, la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo.

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  5. Por suerte, hay más Camilas, junto a tu Camila. Andan por los caminos, sin conocerse pero sabiendo que existen. La docencia me permite encontrarlas seguido. En estos últimos años hay -en relación al post dirigido a Enrique- una movilización muy interesante entre los más jóvenes. Y no es porque sean jóvenes nomás, buscan y pelean por un futuro mejor, para ellos y los que lo rodean. Y, por favor, dejemos de lado esa falacia de que la juventud es algo que se cura con el tiempo, los sueños e ideales no tienen fecha de vencimiento; lo que sucede es que a algunos se les olvidan o los venden a mejores postores. A Camila, toda mi admiración!!!!

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  6. Si, Luis. Acepto esa noción de muchos. Absolutamente respetable. Soy yo el que no entiende el peronismo. Todavía. No entiendo el peronismo de Cristina ni el de Menem, Duhalde, Scioli, Anibal y Alberto Fernández, Puerta, Aldo Rico o Diaz Bancalari. Ni el peronismo de izquierda o de ultraderecha. El de los ultrapobres o los ultraperonistas que pudieran ser asquerosa y ladronamente ricos. Para mi es un tema casi religioso desde una perspectiva más ideológica. He llegado a pensar que es como ser hincha de un club, en el que coinciden grupos sociales excluyentes desde una perspectiva más clasista. Un sentimiento. Y me excuso si eso suena mal. Solo trato de graficar mi incomprensión pero lo digo con mucho respeto. Solo quiero entender. Quizás haya que tener genes argentinos y vivir determinadas experiencias, siempre limitadas. Es posible que sea “cómodo” como maquinaria electoral movilizativa, de ahí los infinitos coqueteos hacia todas partes. No sé. Conocí y conozco peronistas de todas las clases y motivaciones. Conocí a Cristina, a Néstor, Chiche o Eduardo Menem, por solo mencionar algunos. Y sigo sin entender. Ubicar a Cristina como “referente de los desposeídos” me sigue pareciendo propio de la ficción aun cuando eso se ve reproducido en la realidad. Pero acepto que cada quien ve lo que quiere y puede ver. Este es un tema apasionante y complejo.
    Hace unos días coincidimos en que Marx hoy no sería "marxista". Bueno, ¿Por qué Perón tendría que seguir siendo peronista? ¿Por qué los indignados franceses no se siguen considerando jacobinos? ¿Por qué la izquierda ya no es bolchevique, maoísta, guevarista, etc.? ¿Acaso por traición o por simple adaptación? La respuesta más simple sería porque el mundo cambió. Arar el "porvenir con viejos bueyes" me suena más a rito y tradición que a una concepción de la política y la vida cercana a estos tiempos. Cuando pienso en Argentina este tema me resulta inexplicable y pendiente. Visto desde los deseos y el discurso todos podríamos ser un poco peronistas. Pero entonces, y por la misma razón, ninguno lo seríamos. O sea, y en rigor, el único verdadero peronista tendría que ser Perón pues convengamos que tampoco elaboró una teoría filosófica general. De alcance más global. Entonces, ¿qué es el peronismo, hoy? No existe algo parecido en ninguna otra parte. Y es muy interesante.
    Aclaro que no hablo desde la intolerancia ni la crítica oportunista y trapera, que también la hay. Solo quiero entender la categoría que esgrime cada quien para saber hacia dónde nos puede llevar.
    Suerte a Camila y a todos los comprometidos con un mundo mejor, desde el partido, movimiento u organización que sea. Eso es lo que en verdad importa.
    Perdón por la extensión. Abrazo, e

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  7. Enrique, no se preocupe por entendernos. Perón se murió lleno de dudas.

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  8. geniales las firmas de este posteo... volví a él desde el posteo posterior en que se habla de que todos se quejan q acá solo se busca la quinta pata al gato, si este no es un escrito esperanzador, tal cosa no existe jajajja. saludos

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