lunes, 25 de julio de 2011

Mojarse


Nunca escapé de la lluvia. Me encanta mojarme sin importarme si voy a una entrevista, si voy a estudiar o si, sencillamente, estoy llegando a mi casa. No entiendo el escándalo que hacen las personas, sobre todo las mujeres, cuando tienen que mojarse. Es casi como un pánico al fluido. Para mí empaparme de lluvia es un pacto con el mundo. Es un pacto con ese lado primitivo que se pierde día a día entre muros, computadoras y luces alógenas. Lo digo porque en Bogotá no deja de llover y tengo ganas de salir y mojarme… Pero no puedo. En las oficinas de la vida no toleran los charcos.

Andrea

5 comentarios:

  1. Sé que te gusta mojarte y el agua, porque recuerdo una descripción -en otro texto tuyo- que me encantó . Aquello era sobre un momento de tu infancia y la sensación (y travesura) de cómo el chorro de agua de la manguera iba subiendo por tus piernas. Algo así...

    Cuál era?
    Me devuelves sensaciones que hacen bien recordar...y algunas que no he vivido las relatas de forma tan redonda que hasta me confundo (he pasado por eso o no? o sí? ) .

    Saludos

    Florisse

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  2. a mi también me pasa eso, igual que a Florisse...he pasado por eso, no? Si...si.Gracias por recordarme cosas tan hermosas.

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  3. En Buenos Aires también llueve! Hoy salí de la oficina sin paraguas y me di el gustito de remojarme en la caminata hasta el subte... saltar charcos... que se me pegue el pelo mojado en la cara. Muy lindo texto Andrea.

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  4. Tampoco entiendo a los que se alarman ante la maravilla de la lluvia. Linda entrada. Besos

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  5. Es hermoso mojarse, caminar despacio, mirar hacia arriba, es una sensación de total libertad.
    Cuento una cosa, hace unos cuántos años, mis niños tenían 3 y 5 años, era temprano, a la mañana, llovía, había que ir al jardín, los días más lindos porque van pocos chicos, yo estaba muy preocupada por la lluvia, estaba hecha una loca. Cuando comenzamos a caminar, los chicos comenzaron a divertirse con la lluvia, todos embarrados y FELICES llegaron al jardím, fue hermoso, cada vez que puedo lo cuento, es una de las razones por las que amo la lluvia.

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