No estoy ni en contra ni a favor del feisbuc. Menos puedo oponerme a algo que me resulta desconocido y a lo que no pienso entrar. Esto último es decisión tomada. Tengo libros que leer, clases que dar, peces y gato que alimentar, películas que ver, en fin, no puedo perder ya ni un minuto más en nada. O sea. No es algo ideológico sino práctico. Me cuentan que feisbuc es una especie de página amarilla de la guía pero pública. Uno puede difundir actividades personales (una ducha, un paseo, una fiesta) y puede también saber qué hacen o hicieron otros. Una ducha, un paseo, una fiesta. Pueden verse fotos de casamientos y cumpleaños, pueden leerse revelaciones del tipo "estoy en el mar con mi esposo comiendo cangrejos asados", en fin, todo eso. Cada cual además puede poner fotos íntimas o casi, difundir videos, chismes, noticias, etc. Me pregunto qué pasará con los feisbusc de los que se mueren. Si seguirán para siempre en el espacio virtual o alguien los quitará. Me pregunto en qué mundo vivo y para qué. Pero eso ya se lo preguntaron otros y no llegaron a grandes conclusiones. También se puede conocer gente, como en los viajes, o enterarse si una ex novia se casó y espera para diciembre. Mejor paro acá. El blog no es una página amarilla. Este blog, al menos, es una página negra.
L.
domingo, 17 de julio de 2011
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Yo pongo fotos de las comidas que hago: Paella, Cordero al horno de barro. Pastas. Pan casero. Espumilla de chocolate. Cazuela de mariscos.
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