Hay un hombre totalmente desconocido para mí. No sé casi nada de él. Nunca lo vi con la atención suficiente. Jamás escuché su voz con claridad. La imagen suya que aparece en fotos o videos resulta rara, falsa, incomprensible. Lo increíble es que ese sujeto vive demasiado cerca mío. Hasta se podría decir que él y yo convivimos en el mismo cuerpo. Es más. El hombre forma parte de mi vida cotidiana, de lo que soy y siento o creo sentir. Pero nada sé de tan extraño individuo. Hay aún algo más grave. Esa persona soy yo.
L.
miércoles, 20 de julio de 2011
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Qué lindo texto Luis! Nunca es tarde para reencontrarse y amigarse con nuestro ser. Es un camino hermoso, aunque solitario.
ResponderSuprimirLo peor son los videos, uno no está acostumbrado a verse desde afuera, tiene algo inquietante...
ResponderSuprimirQuiero aclarar algo. En el post no hablo de ruptura, falta de armonía o reconciliación conmigo. Lo que intenté decir va por otro lado. No sé quién o qué soy. No creo que sea un problema personal, es decir, algo que me pase solamente a mí. Es algo que le pasa a todos...Pero todos, también yo, tratamos de simular que sabemos perfectamente quiénes somos. Pero, qué pena, no es así.
ResponderSuprimirL.
Y tan no es así que seguimos en la apariencia. Es más cómodo.
ResponderSuprimirpero que pena no es así- ¡es tu frase favorita!
ResponderSuprimirHace pocos dias atrás volviamos a nuestro lugar en el mundo luego de visitar a la familia (la mia) en BA. Los chicos enloquecidos por las horas encerrados y sin poder jugar. Hicimos el viaje en 2 tramos para no agobiarlos demasiado, en fin, regresando. En un momento sentía que volvía, no al lugar donde vivo, sino a mí y a la vez ese otro yo se me venia encima. Un tanto extraño, pensando en qué hago y para qué, preguntandome acerca del valor de las cosas, de las distancias. y la pregunta de fondo ¿quien soy?
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