domingo, 10 de julio de 2011

Ciudad de pobres corazones I


Los resultados de las elecciones para la intendencia porteña eran/son previsibles. El tema fue tan tratado ya que cansa un poco volver sobre el asunto. Macri se impone en los sectores habitualmente derechos y humanos. También en los humildes sin conciencia y, más en general, entre la gente que imagina una ciudad parecida a un shopping. De poco sirve recordar en qué situación están las escuelas y los hospitales. Eso parece no importar. Hay que ponerle ganas, dijo Macri hoy al votar. En esa frase está resumido casi todo. Ponerle ganas, levantar la manito, muchos globos en las esquinas y en las promesas, en fin, eso mismo que dio el triunfo a Menem algunos años atrás. Gobernar una ciudad, sin embargo, no es lo mismo que gobernar una empresa. El problema es la gente. No es fácil matar a todos los inmigrantes, reprimir a los piqueteros, victimizar a las víctimas, pensar que Buenos Aires es Puerto Madero y olvidarse de Lugano. No está todo dicho aún. Nada está dicho aún. Sea cual sea el resultado final de los comicios hay que recordar que ningún cambio importante viene desde arriba. Y que la lucha continúa. Pero debe recordarse también que los sectores más desamparados necesitan Estado y no globos para sobrevivir.
L.

4 comentarios:

  1. Ganó Macri. Buenos Aires seguirá orgullosa de su pobre individualismo.

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  2. Ciudad de pobres corazones y muchos ombligos de oro. Llena de proxenetas, fabuladores, especuladores, por eso gana Macri.

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  3. Alguien dijo que la Argentina es el país en el que, a la larga, siempre ganan los malos.

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  4. Este post resume parte de lo que hoy quería escribir, lo llevo con el debido permiso a mi puerto (y con la debida mención y link, también) si me autorizan.
    Por otro lado, el título es sencillamente PERFECTO.
    somos una ciudad de pobres corazones. Corazones que sólo se mueven por precios, billeteras, paquetes, visa y mastercard. Una ciudad que prefiere olvidarse de todo, hasta de si misma, con tal de que siga gobernando la gente bien.
    En el fondo mantengo la esperanza de seguir militando y cambiando desde mi granito de arena, aquello que veo muerto en esos tibios del 47%. Creo en mi país y en que merecemos una ciudad más justa para todos. Macri viene a colonizar los sueños y a llevar nuestra bandera en último lugar, y no quiero permitir eso, no.
    Alguien dijo también que la única lucha que se pierde, es la que se abandona y eso es lo que no haremos, abandonar.
    A.

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