Tenemos que considerar la palabra antes de que sea pronunciada. Tener en cuenta ese fondo de silencio que siempre la rodea y sin el cual no diría nada. Deberíamos quizás develar los hilos mudos que se entrelazan con ella. Una simple conversación se ahoga si en la trama no intervienen las necesarias pausas o intervalos. Una charla fructífera se nutre, como la escritura, de silencios y voces. Una persona no deja de comunicar por el hecho de callar. Al contrario: su silencio actúa como respiración o signo abstracto de puntuación, un repliegue momentáneo que habilita el fluir de los sentidos. Además se añaden las miradas y las emociones, en especial los gestos cuya importancia es grande. En el proceso de comunicación las palabras sólo transmiten el 10 por ciento de la información que pasa de una persona a otra. Otro 20 por ciento se vehiculiza a través de las formas de expresión, por ejemplo, la entonación de la voz. Y el resto, es decir la mayor parte de las informaciones intercambiadas, emanan del conjunto del cuerpo.
L.
Fragmento de mi libro El silencio / Se lo puede conseguir en la Feria del Libro/ Pabellón verde / Stand 1414 / Capital Intelectual.



La voz del cuerpo habla sin palabras, comunicación del alma y su mirada, carente de sonido y sin embargo ruido infinito...
ResponderSuprimirLa voz del cuerpo habla de que te has ido, tus besos volaron pero se quedaron conmigo, y en el silencio prohibido se escuchan voces que me llaman a tu lado , después de este silencio, se que no te has marchado.
(ánonima, contesto o respondo en este blog, que sin saber porque, despertó el letargo de mis letras, ánonima, porque lo de menos es la identidad de quien escribe, y lo importante las ganas que tiene de hacerlo)
Un saludo, OLADEMAR