Ulises, el héroe de La Odisea, decidió privarse del bocado para salvar el banquete. Las ninfas, las esclavas que lo bañaban, las nueve musas y la diosa Calipso -todas juntas o separadas- se le entregaban con amorosa y cordial disposición. Calipso, la más linda de todas, lo ató a su cama para gozarlo y no sentirse tan sola en las noches. Hasta le prometió inmortalidad si se casaba con ella. Pero Odiseo, o Ulises que es igual, rechazó la tentadora oferta. Desdeñó la opción de convertirse en dios para experimentar -en cambio- una vida libre, absurda y peligrosa. Mejor ser libre que inmortal, pensó.
L.
L.


Esa elección es tal vez la que más claramente lo define y tal vez haya servido entonces para definir un digno modelo de hombre. Por otra parte es siendo mortal cuando el juego de la libertad se da en plenitud. Nuestra finitud es también nuestro incentivo.
ResponderEliminarGraciela B
leí este libro cuando era chica, en la escuela..me acuerdo cuanto me encantó..me dieron ganas de releerlo.....saludos. delfi.
ResponderEliminar