
Y me veo caminando ebria, dirigiendo a los que he convocado e invocado. Avanzo como si hiciera el amor. Sin duda bebo mucho en esos días, hablo mucho, bailo, canto, cuento, beso, toco, me dejo, me la dejo, me dejo por todas partes, estoy receptiva, disponible, abierta como una herida, aceptando todo lo que venga (dedos, sal, semen, alcohol). Hacia la gran devoradora que no examina, no discierne, no identifica.
Alejandra Pizarnik


no conocía el lado erótico de esta gran escritora. el texto es fuerte y de calidad. gracias por compartirlo y publicarlo.
ResponderSuprimirlidia
Se arriesgó a tanto y a más.Impresionante el texto y ella siendo ella en su fragilidad tan absoluta.
ResponderSuprimirgracias Luis
Maria Rosa