martes, 23 de marzo de 2010

Solos y solas


El miedo a la soledad ha generado un negocio fabuloso. Salas de chat desangelado, cruceros de amor fingido y bien pagado, gimnasia bioenergética (buena excusa para tocarse), ridículas agencias matrimoniales y, últimamente, algo llamado encuentros filosóficos. Esta ingeniosa iniciativa está especialmente dedicada a gente que no puede coger si el acto no va acompañado de bonitas palabras, pensamientos inspiradores y cultos, una feliz conjunción de Malba, centro Borges y Biblioteca Nacional al mismo tiempo. Las reuniones tocan temas desinteresados como volver a empezar, no hay edad para el amor o la importancia del otro. Se sirven masitas y café rico (todo por el mismo precio) y al final hay un recreo para pasarse los teléfonos o las direcciones de mail. Una ex alumna de taller literario llegó a tener alrededor de sesenta citas fallidas luego de asistir a esos eventos patéticos. En el peor de los casos los clientes dan con la mercadería buscada. Pero después no saben qué hacer con eso. El vacío existencial no se llena con nada. Y lo que antes era miedo a la soledad se convierte en déjenme solo (o sola) por favor. El amor es un duende que suele visitarnos cuando estamos distraídos. Los solos y solas deberían dedicarse a leer, a no hacer nada, a crecer como personas y no perder el tiempo chateando o participando de falsos encuentros filosóficos. El día menos pensado el cielo volverá a mezclarse con la tierra y (como dice el poeta) el espíritu de Dios empezará a moverse sobre la superficie de las aguas.
L.

5 comentarios:

  1. A mí parece bien que la gente que busca pareja se encuentre. No veo cuál es el problema. Si alguien necesita algo debe ir a buscarlo y cualquier camino es bueno. No estoy de acuerdo con este post.
    Lidia

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  2. Estoy de acuerdo con este post.

    La gente que busca pareja se encuentra en todos lados. La escena acartonada del club de solitarios atemorizados, hace al amor poco verosímil.

    O tal vez sea inútil para algunos (para los distraídos no sirve). No cualquier camino es bueno, al menos no para todos.

    J.

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  3. totalmente de acuerdo don.
    totalmente.
    S.

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  4. Yo disfruto mi soledad y no soy de buscar compañía porque sí. Pero a veces en esta ciudad, la soledad pincha, estorba, los planes con las personas (amigas, por ejemplo) a veces son simples pero no se concretan. Eso pienso/siento.

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  5. Las cosas, sean personas, amistades, posibles parejas, trabajo, no siempre "llaman a tu puerta", es decir si uno no sales a buscarlo no te vendrán a llamar a tu casa. Desde luego hay que saber estar solo y disfrutarlo, pero también es buena la compañía. Además depende mucho de la edad, de la situación de la persona, del tipo de ciudad (grande o pequeña, de mucha actividad o muy limitada).
    El que no quiera buscar nada y lo deje todo al azar que lo haga, pero no tiene porque considerar "criticable" lo contrario. Además eso no impide invertir tiempo en cultura. En esta vida hay tiempo para todo lo que alguien desee, como leer, deleitarse con visitar museos, ir al teatro, al cine, y porque no disfrutar de una buena comida/cena con una sobremesa de grata conversación. G.

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